El más vegetariano de los carnívoros: el Tejón

Una de las habilidades que nos fascina y desarrollamos durante nuestras rutas dedicadas a la Observación de Flora y Fauna, es la identificación de huellas, el seguimiento de rastros y la detección e interpretación de indicios que encontramos. Una forma sorprendente y fascinante de acercarnos más y aprender de la Naturaleza y de los animales con los que convivimos. En este artículo, a través de nuestros documentos gráficos obtenidos en nuestras rutas, os presentamos al carnívoro más vegetariano y, para muchos, desconocido…

Por sus costumbres enteramente nocturnas que lo dotan de misterio, el Tejón (Meles meles, como lo bautizó Linneo en 1758) es conocido como “El fantasma del bosque”. Huidizo y receloso y adaptado a la vida subterránea y con gran capacidad para excavar y hozar. De constitución robusta y ancha, cabeza blanca cruzada por dos bandas negras laterales que llegan a la zona ocular, paticorto y rabón. De vista muy limitada, ojos pequeños, orejas cortas con reborde blanco, pero olfato y oídos muy desarrollados.

Crepuscular y nocturno, se esconde durante el día pasando completamente desapercibido, si bien no habita tan lejos de nosotros como pensamos. Entre mayo y agosto sale del cubil antes del anochecer. Los tejones son los únicos mustélidos capaces de sumirse en un estado profundo de amodorramiento, disminuyendo su metabolismo y temperatura corporal teniendo una actividad invernal muy reducida. Así, en zonas frías y durante períodos de climatología adversa, este letargo puede persistir durante semanas, constituyendo una clara adaptación de la especie a la merma de recursos tróficos que tiene lugar durante el invierno. Por esta razón y para poder afrontar con éxito la llegada del frío, el tejón ha de atracarse de alimento en los meses previos –en verano y muy especialmente durante el otoño– para adquirir una voluminosa capa de grasa, de hasta cuatro centímetros de espesor, que le permitirá soportar la cruda estación. Así, en algunas regiones los tejones han sido considerados profetas de la meteorología que ayudan a vaticinar el fin del invierno, siendo símbolo de la llegada de la primavera.

Son animales muy sociales y gregarios. Viven en colonias familiares, grupos pequeños o en parejas.

Boca de una tejonera con actividad. @tarentola

Boca de una tejonera con actividad. @tarentola

 

Sus madrigueras pueden ser utilizadas generación tras generación durante períodos extraordinariamente largos. Pasan de padres a hijos y son ampliadas y mejoradas en cada generación. Están formadas por complejos sistemas de cámaras y túneles y cuentan con entre 3 y 10 bocas habitualmente. Diferenciadas de las “zorreras” por verse fuera montones de tierra y restos de vegetales secos. De arquitectura muy elaborada y compleja, en las que hay cámaras de cría, literas o cunas, despensas, conductos de ventilación, conductos de escape, y letrinas perfectamente separadas del resto de habitáculos para mantener la higiene.

El paso de un Tejón (Meses meles). @tarentola

Paso de un Tejón (Meses meles). @tarentola

 

Se mueve al trote cochinero con la cabeza baja y los cuartos traseros balanceándose a un lado y otro, alternando con paradas para escuchar. Alarmado su paso es muy vivo.

Huella de Tejón (meles meles). @tarentola

Huella de Tejón (meles meles). @tarentola

 

Su huella es inconfundible. Es la pisada más marcada de todos los Mustélidos, combinación de las cinco garras con sus correspondientes almohadillas ovales, rematadas atrás por una plantilla grande y arriñonada. La mano es más grande que el pie.

Paso de un Tejón (Meses meles). @tarentola

Paso de un Tejón (Meses meles). @tarentola

 

Omnívoro y oportunista, el tejón es el más vegetariano de los carnívoros. Su dieta incluye gran cantidad de materia vegetal, desde cereales y maíz, hasta las partes verdes y tubérculos de plantas en general. Más carnívoro en primavera e inicio del verano y vegetariano al final del estío y otoño. Uno de sus alimentos favoritos son las lombrices, pero es un oportunista que captura también roedores, conejos y come frutos, insectos y carroña cuando están disponibles. Algunas ejemplares se especializan en depredar gazapos, y otros lo hacen con los erizos.

Indicios de la presencia de Tejón (Meles meles). @tarentola

Indicios de la presencia de Tejón (Meles meles). @tarentola

 

Indicios de la presencia de Tejón (Meles meles). @tarentola

Indicios de la presencia de Tejón (Meles meles). @tarentola

 

Deja frecuentes excavaciones y zonas rascadas con las garras cuando busca lombrices, avisperos y larvas de típulas.

Sólo la pareja dominante de la tejonera se reproduce con éxito. Las hembras subordinadas pueden copular con el macho dominante, pero no suelen tener éxito en la gestación. Los machos agarran a la hembra por el cuello durante la cópula, pudiendo durar la pasión sexual hasta 90 minutos.

La hembra puede "detener" el desarrollo de sus embriones durante meses para posponer su implantación en el útero (retardan diez meses, de manera que el parto ocurre a final del invierno siguiente). Eso explica que los tejones puedan aparearse todo el año y programar los partos para la estación que mejor garantice su supervivencia. Es una ventaja reproductiva que solo comparten unas cuantas especies de mamíferos. En cada camada (una sola al año) nacen entre 2 y 6 crías. Los cachorros no salen de la tejonera hasta que cumplen 10 semanas y sus cuidados corren a cargo exclusivamente por parte de la madre.

 

«Los tejones, como tantos otros carnívoros, fueron perseguidos legalmente en nuestro país hasta los años setenta del siglo pasado».

Como vemos en nuestro día a día, entre todos los mamíferos, el grupo más controvertido es sin duda el de los carnívoros (orden Carnivora), que suscitan continuos conflictos sociales. Perseguidos incansablemente, provocando con su sola presencia odios y pasiones con igual intensidad (muestra de ello lo vivimos hoy con osos y lobos en regiones del norte de nuestro país).

El resistente pelaje del tejón ha sido tradicionalmente utilizado en la elaboración de cabelleras de muñecas, en la confección de brochas de afeitar, aprovechando la capacidad de sus pelos para retener el agua y conservar la elasticidad incluso después de mojados. Hoy en día nuestro tejón autóctono goza de protección en la mayoría de naciones europeas y está prohibido el uso comercial de todo tipo de derivados del animal. Aun así, estudios relativamente recientes apuntan que esta protección no es del todo efectiva (Domingo-Roura et al., 2006).

Por otro lado, antiguamente la grasa, además de servir como combustible para iluminarse, era considerada un sanador universal, con poderes curativos especialmente indicados para tratar enfermedades como la bronquitis o el reumatismo.

Afortunadamente, la percepción social va cambiando y mejorando en los últimos años sobre la percepción de la fauna salvaje –carnívoros incluidos– lo que repercute muy positivamente en la recuperación de las poblaciones de numerosas especies.

El tejón, cumple una importantísima función ecológica, aunque actualmente no se encuentra en peligro, debemos velar por su protección, pues con ello ayudaremos a la conservación de la biodiversidad y del rico ecosistema del que forma parte.

No hay comentarios

Agregar comentario