Las cuernas del ciervo

Las cuernas del ciervo. Autor: Pablo Herrador Mateo

Dejamos atrás marzo y con ello el inicio del desmogue del ciervo. Estructuras óseas fraguadas a base de una matriz de proteínas, fosfato cálcico y otros minerales, se desprenden de las cabezas de los machos de esta especie iniciándose el crecimiento de nuevas cuernas.

Transcurridos cinco meses aproximadamente desde el desmogue, el animal habrá desarrollado por completo su nueva cuerna. El proceso de formación de las nuevas cuernas constituye una de las grandes proezas biológicas del reino animal.

Transcurridos cinco meses aproximadamente desde el desmogue, el animal habrá desarrollado por completo su nueva cuerna. El proceso de formación de las nuevas cuernas constituye una de las grandes proezas biológicas del reino animal. El macho en un período muy corto de tiempo depositará los componentes de la matriz de materiales que constituyen esta estructura, desplazando grandes cantidades de calcio hasta ellas a través de los vasos sanguíneos, que a modo de red se extienden por las aterciopeladas “correas”.

A mediados de verano la labor de transporte de minerales que desarrollan las “correas” finaliza y este tejido muere. Es en este momento, cuando los machos buscan de forma insistente un árbol sobre el que frotar su cornamenta, siendo muy característico el descortezado de ramas y troncos por este acontecimiento. Con el “descorreado” se materializa la formación de la cuerna que a partir de este momento servirá de carta de presentación no únicamente de la edad, sino de la genética, el estado nutricional y por ende de la propia fertilidad del animal.

La primera cuerna desarrollada por un ciervo carece de ramificaciones y se compone únicamente de una lanza, comúnmente a estos individuos se les denomina varetos. Llegado el final del verano estas estructuras servirán de armamento a los machos de ciervo, que se batirán en duelo por hacerse con el control de los harenes de hembras, haciendo chocar sus cuernas en los meses de berrea. Los perdedores de estas disputas no siempre quedarán sin el premio de la reproducción ya que según estudios, son las hembras las que eligen los machos por la espectacularidad de su cornamenta, al ser ésta fiel reflejo de su genética y su fertilidad.

 

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