Código ético / Manual de Buenas Prácticas

Código ético del Observador de Aves
(amplio para Flora y Fauna):

Extracto del Manual de Buenas Prácticas Ambientales en Turismo Ornitológico (SEO/BirdLife 2012)

 

    • Debe conocerse y respetarse la normativa legal, prestándose especial atención a los usos permitidos, prohibidos o autorizables.

    • La observación debe basarse en el respeto a los animales, al resto del ecosistema y a todas las personas con las que se comparte el entorno. El bienestar de los animales debe ser lo primero. Tanto si eres anillador, fotógrafo de la naturaleza, científico o sencillamente, un observador, debes tener en cuenta que el bienestar del ave es SIEMPRE lo primero. Es la máxima que siempre hemos de tener presente. Cualquier actividad que pueda interferir en la vida de las aves debe llevarse a cabo bajo esta premisa. Siempre que veamos que nuestra presencia o actividad pueda suponer una molestia o problema para un ave deberemos retirarnos o finalizarla, por lo menos hasta que se resuelva. En caso de duda nos regiremos por un principio de prudencia y optaremos por la opción que no genere ningún problema a las aves.
    • Los observadores deben tratar de pasar desapercibidos ante los animales, evitando interferir en su comportamiento natural. Los puntos de observación deben elegirse con prudencia, utilizándose preferentemente lugares ya preparados.
        • Aves nidificando: Las aves son especialmente sensibles en este momento de su ciclo vital, por lo que se debe ser extremadamente cuidadoso en esta época. No nos acercaremos a los nidos y si por casualidad pasamos cerca de uno trataremos de estar el menor tiempo posible. Por supuesto, no se deben coger o tocar huevos y polluelos. Los asentamientos de colonias de cría son lugares a evitar ya que la molestia a un ave puede hacer que toda la colonia se levante de sus nidos exponiéndose a graves peligros.
        • Aves en celo: En época de celo se debe evitar utilizar señuelos o grabaciones para atraer la atención de las mismas, sobre todo si se hace de forma repetida en un mismo lugar. El gasto de energía y exposición a los depredadores que supone para las aves constituyen grandes peligros para su supervivencia.
        • Aves migratorias: No se debe molestar a las aves migratorias que descansan o se alimentan en las paradas que realizan. Su estado suele ser precario y necesitan de reposo para reponer fuerzas y continuar su viaje; cualquier actividad extra puede ser fatal para ellas. Especial cuidado se debe tener con las bandadas, ya que cuando unas pocas aves se levantan o alteran, todas las demás las seguirán. • Dormideros: Se debe tener los mismos cuidados que con las aves nidificando o descansando de sus viajes y no acercarse a los mismos.
        • Aves débiles: Con temporales o nevadas se debe mantener la distancia con las aves, aunque éstas no huyan cuando uno se acerca. Probablemente se vean imposibilitadas por su debilidad y nuestra presencia en muchas ocasiones les lleva a hacer “un último esfuerzo” que puede resultarles fatal.

       

    • Los observadores deben comportarse educadamente y de modo cordial con el resto de usuarios del medio natural, dando ejemplo de comportamientos éticos y adecuados. Hay que tener en consideración a todas las personas y colectivos que comparten el territorio, evitando interferir en sus actividades.
    • Se deben poner en conocimiento de las autoridades comportamientos inadecuados que supongan riesgo para las personas o perturben a los animales, así como observaciones de interés.
    • El disfrute de la actividad debe ir más allá de la observación directa, incluyendo la interpretación del medio natural, del patrimonio etnográfico, de las formas de vida de las poblaciones locales, etc.
    • No se debe compartir información sobre la presencia de estas especies en lugares concretos, especialmente a través de las redes sociales.
    • No se debe atraer ni perturbar a los animales deliberadamente, realizar observaciones de crías de corta edad, madrigueras o refugios o ir acompañados de perros.
    • Hay que evitar siempre encuentros a corta distancia con los animales. En caso de que ocurran, hay que actuar sin brusquedad, permitiendo que los animales puedan retirarse con tranquilidad.
    • Se recomienda contar con la mediación de empresas y guías profesionales responsables, solventes y honestos que ajusten su actividad a las “Buenas Prácticas para la Observación de Aves, Flora y Fauna”.

 

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